EL EXPOLIO DE LAS CAJAS DE AHORROS - 1
Desde hace ya demasiados años, cuando oímos la palabra “reforma” se
nos disparan las alarmas. Empleada eufemísticamente, “reforma” suele ser
sinónimo de importantes recortes, pactados, impuestos o consentidos, de
derechos sociales. La última andanada la padecemos desde que el gobierno
de Rodríguez Zapatero decidió hace nueve meses abrazar definitivamente
el catecismo neoliberal. Diríamos que con izquierdas así, no hacen falta
derechas. Zapatero se ha dedicado a castigar con saña a la mayoría de
su propio electorado, haciendo el trabajo sucio hasta unos límites que
difícilmente la derecha se hubiera atrevido a alcanzar. Entre otras medidas
de recortes del gasto social, tres “reformas” se han implementado contra los
intereses de la ciudadanía: La Reforma Laboral, La reforma de las Pensiones
y la Reforma del Sistema Financiero.
Como en su día denunciábamos, la “Reforma Laboral” ha demostrado
su ineficacia para generar empleo (1), dejándonos con la herencia del
abaratamiento del despido y la destrucción de la seguridad jurídica de los
puestos de trabajo. De igual manera, la “Reforma de las Pensiones”, esta
vez a través del pacto con la burocracia sindical cómplice de CCOO y UGT,
lejos de garantizar el cobro de las mismas, supone una rebaja del 20% de
las prestaciones totales, además de la exclusión de importantes sectores
de trabajadores, en especial los precarios, del acceso al sistema público de
pensiones. La tercera gran reforma, la llamada “del Sistema Financiero”, está
centrada casi única y exclusivamente en el proceso de privatización de las
Cajas de Ahorro.
Todas las “reformas” han necesitado de la creación previa de un “estado
de opinión” que las favorezca. A la “reforma laboral” le precedió una
campaña sobre la “rigidez del mercado laboral”, lo “caro” que resultaba
despedir, o la criminalización de los sindicatos y de derechos como el de
huelga. La “reforma de las pensiones” se llevó a cabo tras una campaña
de intoxicación sobre la supuesta inviabilidad del sistema público, a causa
del aumento de esperanza de vida, aumento de la población pasiva, etc. La
privatización de las Cajas también se efectúa, después de convencer a buena
parte de la sociedad de la mala gestión que han padecido, y de rumores sobre
potenciales peligros de quiebra. Medias verdades o mentiras que más pronto,
o quizá cuando ya es tarde, quedan al descubierto.
Las Cajas de Ahorro han sido instituciones financieras, en teoría sin afán
de lucro ni propietarios privados, al menos hasta ahora. Provienen de la
evolución de los antiguos montes de piedad de los siglos XVIII y XIX.
Se rigen por unos órganos de gobierno con participación de Instituciones
públicas, depositantes y trabajadores de cada entidad. Una parte de sus
beneficios, una vez pagados impuestos, son dedicados a proyectos sociales a
través de la Obra Social (2).
En si mismas, estas entidades no constituyen una alternativa ética, al negocio
de la banca privada, puesto que compiten en el mismo mercado con ella, en
cuanto al rendimiento de depósitos, intereses de los créditos y precio de los
servicios. Pero, dado que las Cajas de Ahorro poseen alrededor de un 49%
de cuota del mercado financiero español, su privatización supone un bocado
muy apetecible para el capital especulativo, objeto de su deseo desde hace
mucho tiempo, y que ahora una clase política, enteramente a su servicio, le
sirve en bandeja.
(...Seguiremos informando)
SALUD

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